Aunque veas tijeras, hilo o papel sobre la mesa, la psicología sigue ahí, cuidando cada paso.
Me importa muchísimo cómo ocurre la experiencia. Lo que vives y creas significa lo que tú decides que significa. Mi manera de acompañar busca sostener empatía, autenticidad, respeto, autonomía, no juicio y libertad para experimentar.
No voy a mirar lo que hiciste y decirte «esto significa que tienes algo sin resolver con tu madre… tu padre, tu hermano, tu vecino». No, no te diré eso. Respira: tu collage está a salvo. Lo que hagas es tuyo, y lo que significa también.
Una de mis principales referencias para diseñar estas experiencias es ACT, la Terapia de Aceptación y Compromiso, y su mirada conductual-contextual.
No se trata solo de «¿cómo hago para que esto desaparezca?», sino de mirar qué hacemos cuando aparece lo difícil, y si eso nos acerca o nos aleja de la vida que queremos. Tomar distancia de ciertos pensamientos, hacer espacio a lo difícil, volver al presente y actuar hacia lo que importa.
Todos pensamos. Todos sentimos. Y todos hacemos algo con eso.
¿Qué estoy pensando?
¿Qué estoy sintiendo?
¿Qué estoy haciendo y hacia dónde quiero ir?
No son una cuarta categoría psicológica. Con ellas llevamos lo que ocurre por dentro a una experiencia concreta: elegimos, cortamos, unimos, anudamos, rompemos, reparamos, deshacemos y continuamos.
Un espacio cuidado, sin juicios ni presiones.
Sí, seguramente has escuchado la palabra mindfulness. Aquí simplemente empezamos parando un momento, dejando la prisa fuera y conectando con cómo llegas hoy.
Te guío en una propuesta creativa, donde lo importante es el proceso, no el resultado.
Damos espacio a lo que apareció mientras creabas, en la medida en que quieras compartirlo.